lunes, 19 de octubre de 2026

Cuánta agua usan los centros de datos: cifras y límites de las estimaciones

La discusión sobre el agua que utiliza la inteligencia artificial suele mezclar cifras que responden a preguntas diferentes. Una estimación anual para todos los centros de datos no es lo mismo que el consumo de un edificio concreto. Tampoco puede transformarse, sin información adicional, en una cantidad fija de litros por cada consulta que alguien escribe en una aplicación.

Dos publicaciones de 2026 permiten ordenar el debate: un análisis de Rystad Energy sobre la refrigeración de los centros de datos y una explicación de Microsoft acerca de sus diseños y operaciones. Sus datos ayudan a entender por qué importa el agua, pero también por qué debemos leer con cuidado el alcance de cada número.

Qué representa la cifra de 222.000 millones de litros

En su análisis publicado el 8 de septiembre de 2026, Rystad Energy estimó que los centros de datos consumieron directamente 222.000 millones de litros de agua para refrigeración durante 2025. La precisión del enunciado es importante: se trata de una estimación global de consumo directo para enfriar instalaciones, no de una medición exclusiva de un chatbot ni de toda la huella hídrica de internet.

Un centro de datos reúne equipos que procesan y almacenan información. Esos equipos producen calor y necesitan mantener condiciones adecuadas para funcionar. El crecimiento de los servicios digitales y de las cargas de inteligencia artificial vuelve más importante la elección de sus sistemas de refrigeración. Sin embargo, una mayor actividad informática no implica que todos los edificios utilicen la misma cantidad de agua.

Una proyección para 2030 tiene condiciones

Rystad plantea distintos recorridos posibles hasta 2030. Su escenario central de riesgo se aproxima a 644.000 millones de litros anuales si no se introducen suficientes medidas de ahorro. Otros escenarios sitúan el consumo en 543.000 millones o en 388.000 millones, dependiendo de la intensidad de las mejoras. Son proyecciones condicionadas, no un volumen de agua ya consumido.

Comparar esos valores muestra por qué la tecnología y las decisiones operativas importan. También evita una lectura engañosa: el escenario más eficiente reduce el aumento respecto del escenario de mayor consumo, pero no equivale automáticamente a una disminución frente al nivel estimado para 2025. Para hablar de crecimiento o reducción siempre hace falta indicar con qué año o escenario se compara.

Extraer agua y consumirla son medidas distintas

Una instalación puede captar agua para un proceso y devolver una parte después de utilizarla. Por eso, el volumen extraído y el volumen consumido no son conceptos intercambiables. Si dos informes utilizan definiciones diferentes, colocar sus cifras una al lado de la otra puede crear una comparación que parece exacta y en realidad mide cosas distintas.

El estudio de Rystad advierte precisamente sobre esas diferencias al comentar los indicadores de los operadores. Antes de ordenar empresas de menor a mayor consumo, conviene comprobar si incluyen instalaciones alquiladas, qué regiones abarcan y qué consideran uso de agua. Un promedio global tampoco describe necesariamente un centro situado en una zona seca.

Cómo puede circular agua sin perderla por evaporación

Microsoft explicó el 24 de junio de 2026 que su diseño más reciente para cargas de inteligencia artificial utiliza refrigeración directa a los chips mediante un circuito cerrado. Según la empresa, el agua recircula sin evaporarse durante la refrigeración operativa. La explicación se refiere a ese diseño y a ese proceso, no demuestra que toda actividad asociada a cualquier centro carezca de huella hídrica.

La distinción resulta útil para entender una frase aparentemente contradictoria: un sistema puede contener agua y, al mismo tiempo, evitar consumirla continuamente por evaporación. Lo decisivo es el funcionamiento del circuito y cómo se evacua el calor. La empresa también describe soluciones que aprovechan el aire exterior y sistemas híbridos que cambian su comportamiento según la temperatura.

La electricidad añade una parte menos visible

Mirar únicamente el agua utilizada dentro del edificio deja fuera otro componente. La electricidad que alimenta los servidores y los equipos de refrigeración puede tener su propia huella hídrica. Rystad señala que algunas tecnologías reducen el consumo directo de agua a costa de necesitar más electricidad. El resultado completo depende también de cómo se produce esa energía.

Por eso, no basta con buscar un único indicador favorable. Una explicación transparente debe aclarar qué incluye y qué deja fuera. La refrigeración local, el suministro eléctrico y la disponibilidad de agua de la cuenca son dimensiones relacionadas, pero cada una aporta información diferente. Confundirlas impide evaluar con claridad una mejora técnica.

Por qué un promedio no explica cada consulta

Las cifras globales de estos informes no permiten asignar por sí solas una cantidad fija de litros a una pregunta enviada a una inteligencia artificial. Para hacer ese cálculo haría falta conocer el servicio, el trabajo informático realizado, la ubicación de los equipos, su refrigeración y el criterio usado para repartir el consumo entre actividades.

Los servicios digitales, además, dependen de muchos sistemas conectados. Nuestro artículo sobre cómo funciona WhatsApp por dentro y qué papel cumplen sus servidores ofrece otro ejemplo de esa infraestructura que normalmente queda fuera de la pantalla del usuario. Comprender que existe no significa que dispongamos de todos sus datos operativos.

Qué preguntas ayudan a leer mejor una noticia

Antes de compartir una cifra, identifica su fecha, su fuente y su unidad. Comprueba después si es un dato estimado del pasado o una proyección, si corresponde al conjunto del sector o a una instalación y si habla de extracción, consumo directo o huella total. Estas preguntas permiten conservar la información útil sin convertir un escenario en una certeza.

El consumo de agua de los centros de datos merece una discusión seria y localizada. Para sostenerla hacen falta datos comparables, tecnologías descritas con precisión y atención a los recursos de cada lugar. Una cifra bien explicada sirve más que un número llamativo al que se le han quitado sus condiciones.

0 comentarios:

Publicar un comentario